Pasé cerca de siete años vestido en traje y corbata haciendo parte mi vida en un lado del lago y mi arte al otro. Hubo períodos en que hice tanto dinero que arrendé una casa por el invierno en el Caribe, donde mi esposa e hijo se quedaban y yo viajaba los fines de semana. Aquí ven dos de mis fotos preferidas de mi mujer en aquella época, una con su cara pintada para una actuación con el Balet Nacional de la República Dominicana, y la otra en un paseo en bicicleta.

Podería haber considerado renunciar a ser artists si no hubiese pasado algo. El mercado financiero quebró. Aproximadamente un ano después dejé la firma de inversiones bancarias tan pobre como había entrado. Hice trabajos diversos para amigos incluyendo una administración de una campaña senatorial de corta vida y la remodelación de una hacienda. Pero al acercarse mi cumpleaños numero 39, realicé que nunca había puesto todos los talentos que había desarollado para apoyar la visión de otros, detrás de la mía.

Amaba esculpir pero nunca lo había tratado con toda mi habilidad. En 1992, decidí que prefería fallar completamente tratando de hacer lo que quería, que renguear haciendo algo que no sentía. Me dí un año para hacer nada más que escultura. Mi experiencia anterior en el mundo de los negocios me dió la paciencia que carecía previamante para intentar los procesos largos necesarios para hacer bronces. Mis esfuerzos eran inspirados por mi amor a lo que estaba haciendo. Un ano más tarde exactamente, en una fiesta cocktail dada por una amiga para mí, mostré aproximadamente tres docenas de mis bronces. En dos horas vendí más de la mitad. Recuperé mi inversión y fijé muevas metas para el año siguiente. Desde entonces cada año me fijo nuevas metas. En esta fotografía de Julio del 1997, me ven aplicando una pátina a un bronce.