Amor, sexo, y muerte fueron siempre los temos que me han interesado. Algunos amigos especularon que fue mi obsesión con la muerte que llamó tres hombres a atacarme mientras dormía en mi cama una noche. Una pelea sucedió, un revolver .357, una bayoneta Nazi, y un tubo de plomo. Mi lugar hecho trizas, perdí la pelea, mi sangre esparcida por todos lados. Terminaba atado y amordzado dejado inconsciente en una piscina de sangre en la mitad del suelo de mi taller. Después de esto, estuve sobrecogido por imagenes internas de violencia y muerte, estaba plagado por memorias recurrented del asalto. Por una coincidencia extraña, Lisa Sliwa me tomó esta foto en la cual estoy desmayado después de una noche que pasé pintando en casi el mismo lugar donde había sido dejado atado y amordazado. Menos de un año después, fuí baleado mientras estaba parado al lado de la mesa que se vé en el fondo de esta foto.
Continué pintando con Avant, pero necesitaba una forma más profundo de expresar para así exorcisar la violencia que había infectado pestilentement mi cuerpo. Fué un periódo de mucha introspección para mí. Hice muchos autoretratos durante este época. Y en pinturas privadas que nunca he expuesto, inventé tres metáforas para la muerte.
La primera metáfora fue de la muerte fué como una escolta invisible. "La escolta no visto" muestra un hombre viejo oblivio de su compañera, La muerte, quien le toma del brazo y observa con un ojo enorme. Una segunda metáfora era los dientes apretados. Siempre me pareció curioso la forma en que esta pintura emana como una lápida sobre mi cabeza en la foto anterior.
En este extraño portarretrato "Rayos-X", pinté dientes tensos exactamente en el lugar de mi pecho que fué herido poco tiempo después. El tiroteo, como mi paliza, salió de las nubes. Yo estaba parado hablando por teléfono cerca de la mesa de la cocina cuando escuché una explosión que sonó como un tiro de pistola. Miré hacia arriba y vi humo en una ventana parcialmente abierta. Miré hacia abajo y ví sangre en mi camisa.
Este es un mal lugar para estar sangrando, me dije cuando ví la mancha de sangre expanderse en el centro de mi pecho. "Me tengo que ir, acabo de ser baleado." Le dije a la mujer con quien hablaba. Quise salir de la línea de fuego lo antes posible por lo que ni siquiera me preocupé de colgar el teléfono. Corrí bajando las escaleras y cruzé la calle a la misma estación de bomberos que había ido saltando cuando fuí amarrado y amordazado.
La tercera metáfora para muerte fué una brocha empapada en pintura. Mientras me recuperaba en el Hospital Bellevue, un detective entró a mi cuarto, desenrolló dramaticamente esta pintura a los pies de mi cama, y anunció que estaba bajo arresto por falsificar un homocidio. En otras palabras, cuando él descubrió este afiche de Avant recien pintado, dedujó incorrectamente que yo quise disfrazar un suicidio como un homocidio.
Aquel detective y 40 otros fueron despedidos posteriormente en uno de los casos de mayor ineficiencia en la policía de Nueva York. Eventualmente un investigador descubrió que siete víctimas, todas heridas alrededor de una cuadra de la Estación de Penn -- una de los cuales era yo -- fueron baleada aparentemente por la misma pistola de .25 calibre. El aún desconocido asaltante fue llamado el "Cazador de la Estación de Penn."
El Consejo de una Araña
Todos tenemos momentos de giro en nuestras vidas donde tenemos que decidir ir hacia un lado u otro. Puede ser imposible para nosotros el medir todas las varables y predecir el resultado de nuestra elección. Aquel momento vino a mí cuando fuí baleado. El baleo fue mi segundo toque con la muerte en menos de un año. Parecía que quizás me debiera ir de Nueva York, pero tenía un gran estudio y una carrera que se expandía. El impacto del baleo paralizó parcialmente mi brazo derecho. Me dejó emocionalmente confundido. Mi padre se dió cuenta de mi condición y me ofreció mandarme a su cabaña en los bosques de Wisconsin por un par de semanas para recuperar mi equilibrio. Mientras estaba allí, me pidió si podía pintarle los troncos exteriores de la cabaña con barníz.
Habían muchas arañas viviendo en los troncos. Con una mano cepillaba las arañas fuera de la madera y con la otra aplicaba el barníz. Una araña se aferró a su lugar cuando traté de cepillarla. Volví a tratar de sacarla. Nuevamente se eferró a su lugar. El ímpetu de mi mano con la brocha era muy grande para parar, y la emplaste con la brocha. Inmediatamente sentí un dolor agudo en mi pecho. Sofocado por poder respirar. Me dí cuenta casí inmediatamente lo que había pasado.
La araña dió su vida para mostrarme como era yo. Como la araña, estaba yo aferrándome a mi lugar en Nueva York. Como la araña, tuve dos pinceladas, dos sugerencias de abandonar mi sitio. Y la brocha empapada en pintura, mi propria metáfora de la muerte, estaba viniendo. Tenía que dejar Nueva York. Nunca tome la decisión, solo seguía instrucciones. El mundo está siempre conversándonos. Debemos callarnos y abrirnos lo suficiente para oír su voz. Si alguna vez no sé que eligir, espero por una señalSiempre aparecerá una.